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on Monday, September 17, 2018

¿Que sentirías si fueras perseguido, encarcelado o separado de tu familia por causa de tu fé en Cristo? ¿ Te mantendrías de pie proclamando las verdades del Evangelio? Esas son dos preguntas que todo cristiano alguna vez en la vida debiera hacerse.

Obed Millan, un Siervo de Dios, profesor del Seminario Teológico Bautista de New Orleans en la extensión de Miami, ha impactado mi vida como cristiana, cubana, y a la vez seminarista.

 A través de una entrevista concedida el 09-10-2018, nos cuenta su testimonio de los años que estuvo preso en Cuba  por predicar el evangelio, y cómo esa experiencia le sirvió para trabajar en USA 30 años después como Capellán.

Obed Millan nació el 04/07/1942 en la cuna de un hogar Cristiano en la Habana, Cuba. Apenas tenía 13 años cuando supo que Dios lo estaba llamando para el Ministerio, él quería estudiar para ser “Misionero – Médico”.

 Al triunfar la Revolución cubana, sus planes de estudiar medicina cambiaron, ya que todos los que decidieran estudiar esa carrera tenían que estar al servicio de los intereses de la revolución. “Yo no quería ser médico para la causa de la revolución cubana”, expresó, “yo quería ser médico para la causa de Cristo”.

 Después de 2 noches intensas de oración clamando al Señor para que le confirmara que hacer, finalmente decidió prepararse para ser Pastor y defender la fé en aquellos tiempos tan díficiles de la historia del cristianismo en Cuba.

Terminando su Bachillerato en Ciencias y Letras en el Instituto de la Habana, a los 19 años matriculó en el Seminario Teológico Bautista de la Habana y a los 22 años se graduó de Bachiller en Teología.

Su pasión por ganar almas y edificar a la Iglesia de Cristo lo llevó de inmediato a pastorear una pequeña iglesia en el barrio“El Cotorro” perteneciente a la Habana. De inmediato la pequeña iglesia comenzó a crecer y pudo mantenerse economicamente por sí misma.

 También comenzó a atender una pequeña misión en el barrio de “Las Brisas” dando clases a los niños cada domingo en la mañana, instruyendoles en la palabra de Dios. Luego de terminar las clases allí, iba con una caravana de niños caminando y cantando en el camino al templo en “El Cotorro”para así celebrar el otro servició allí.

 El Pastor Millan añadió: “Esto no le gustó a la Organización de Jóvenes Comunistas que tenían una cede en el camino por donde pasábamos con los niños cantando y alabando a Dios”.  Producto de eso recibió un mensaje por escrito que iba a ser llevado para la UMAP (Unidad Militar de Apoyo a la Producción).

Ya él era profesor de Historia en el Seminario Teológico Bautista de la Habana cuando fue llevado prisionero en el año1966 a uno de los campos de trabajo forzado en Camagüey, al este de la Isla. Estuvo preso allí por 2años y 7 meses, lejos de su familia e iglesia.

En una ocasión le informaron que los cargos que tenían contra él eran: “Proselitismo religioso, activista religioso y por enseñar el evangelio a los niños”. En ese caso refirió él: “pues si son esos los cargos, sí, yo soy culpable”, añadió, “porque es verdad que yo predico el evangelio a todos, soy pastor y le enseño a los niños la palabra de Dios”.

Durante esos años nos dijo que lo trasladaron varias veces de lugar, debido a que dondequiera que lo ponían, él comenzaba a predicarle a todo el mundo y hablarles de Jesús, ya fuera guardia, oficial o cualquier otro prisionero.

“Un día estaba yo sudado, cansado y casi desmayandome”,comentó, “trabajando en un sembrado de caña, tenía que llegar a la meta mandatoria que[PP1]  ellos nos ponían para el día; de repente un oficial en alta voz dijo: Número 107, (refiriendose a mi), Dónde esta Dios? Y de inmediato me entraron fuerzas y con coraje me abrí la camisa y con mi puño me dí en el pecho y le dije: Dios está aquí, en mi corazón. El oficial se quedó paralizado sin palabras y se fue sin decir nada, al rato se apareció con un machete y se puso a ayudarme para terminar mi cuota obligatoria que nos ponían diariamente”.

Por otra parte su esposa Gladys jugó un papel fundamental en ese tiempo de prueba, ella iba a visitarlo cada dos meses, viajando 500 KM de la Habana a Camagüey por carreteras de difícil acceso para llevarle provisiones alimenticias y fortalecerlo en la fé.

 No solo su esposa Gladys fue una de las mujeres que se mantuvieron firmes en la fé ayudando en la Iglesia, todas las mujeres de la obra Bautista jugaron un rol importantísimo en esos tiempos de persecusión. “Ellas mantuvieron la obra” refirió Pastor Millan.

Un año antes de él ser apresado, en el año1965, nos cuenta que fueron arrestados 53 pastores y lideres de la Iglesia,incluyendo a dos 2 misioneros de la Home Mission Board, el misionero director la obra Herbert Caudill y James David Fite, misionero y professor del seminario. Los cuales estuvieron presos al igual que otros pastores y seminaristas, bajo los cargos de tráfico ilícito de divisas, contrarevolución y apoyo económico a mercenarios.

 Durante ese tiempo de persecución las mujeres de la convención Bautista de Cuba Occidental, se pusieron de acuerdo y recogieron constantemente ofrendas para mantener económicamente al seminario y a los seminaristas.

 También los campesinos simpatizantes con el cristianismo donaban alimentos al seminario de todo lo que ellos recolectaban en sus tierras.  Asimismo todas las Iglesias Bautistas trabajaron juntas para sostener economicamente a las familias de los pastores que estaban en prisión.

“A mi me ha venido bien todo lo que Dios ha hecho en mi vida, TODO”, expresó. “Una vez más la mano de Dios fue buena sobre mi”.

Continuó diciendo: “Yo aprendí a través de estas experiencias difíciles que viví en ese tiempo, varias cosas:

  1. Satanás no podrá vencer. Todo lo que se opone a la obra de Dios es inútil.  Dios hace su obra conmigo o sin mí, pero sus propósitos siempre se cumplen.
  1. Con relación al siervo: la mano de Dios es buena con el siervo. Dios siempre lo libra, lo sostiene.
  2. Dios es bueno.”

Al preguntarle: qué consejo usted le daría a la nueva generación de jovenes cristianos? El refirió:

“Encomienda a Jehová tu camino, confia en él y él hará. A lo mejor no hace lo que tu esperas, pero hace lo que viene bien para el propósito con que te ha llamado. NO nos gusta todo lo que Dios permite, pero lo hace con un propósito salvífico.”

Después de salir de prisión, trabajó como ministro por 12 años más en Cuba. Cada vez se les hacía más dificil la vida allí, debido a los actos de repudio que les hacían de parte de las organizaciones del partido comunista, por lo tanto el 25 de julio de 1981 salieron del país rumbo a Canadá, Dios milagrosamente les abrío puertas por via de la embajada de Francia para que les dieran visa.

Después de estar varios meses en Canada se presentaron en la frontera con USA para solicitar entrada al país. Los agentes de inmigración en la frontera no lo dejaron entrar a él, solo dejaron entrar a su esposa con los dos niños que ya tenían, a él lo retuvieron allí por un día. El tuvo que quedarse en Canadá esperando a ver que otra puerta abría el Señor para reunirse con su familia. Mientras tanto ella se fue a Georgia con sus padres y los niños.

 A través de la  Home Misión Board, su esposa y varios hermanos que intervinieron para ayudarle, le ofrecieron un contrato de trabajo en una Iglesia en Passaic, New Jersey. Así fue como Dios abrió la puerta para que pudiera reunirse en Estados Unidos con su familia varios meses después y a la vez comenzar una nueva etapa en su vida de servicio al Señor. Estuvo trabajando como pastor en esa iglesia por 10 años.

 También tuvo la oportunidad de continuar sus estudios en New York Theological Seminary, donde le abrieron las puertas, le dieron beca y completó su Master en Ministerio Pastoral. Luego decidieron mudarse para la Florida.

Toda esa experiencia en Cuba como prisionero le sirvió para que 30 años después en USA lo escogieran para trabajar como Capellán en Florida. Allí sirvió por 20 años.

Cuenta el Pastor Millán que eran 6 personas las que estaban optando por la plaza de Capellán en una de las prisiones, él era el único hispano y lo escogieron a él. Esta fue la razón que le dieron: “Lo escogimos a usted para esta plaza de Capellán por su experiencia en Cuba como prisionero” expresó la oficial que lo entrevistó.

A través de 20 largos años él ha servido en varias cárceles del condado junto a su esposa Gladys Millan, la cual creó un coro en la prisión de mujeres. Muchas autoridades de la ciudad iban los domingos al servicio en la cárcel, solo por escuchar cantar ese coro de presidiarias arrepentidas y nacidas de nuevo para la Gloria del Señor.

Hoy día él es retirado como Capellán, pero durante su ministerio en las cárceles ganó muchas almas para Cristo. Almas que cuando cumplieron su sentencia en la cárcel siguieron su ejemplo y comenzaron nuevos ministerios en carceles de distintas ciudades.

Actualmente Obed Millan comparte su testimonio y experiencia a las nuevas generaciones de seminaristas y líderes de iglesias. Sus clases en el Seminario en la extension de Miami, no solo transmiten conocimiento de la Biblia, sino que transmiten vida y fé.

Mi esposo y yo, como estudiantes del seminario, estamos muy agradecidos al Señor por habernos dado la bendición de conocerlo, de tenerlo como mentor, como profesor del seminario, como consejero y amigo.

Este Hombre de Dios es un “Héroe de la Fé”. Cada estudiante del seminario que ha tomado clases con Obed Millan, puede decir confiadamente que él es un ejemplo a seguir de valentía, dependencia de Dios, fé, perseverancia en medio de las tribulaciones y aliento para las nuevas generaciones.

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Para más información, puede buscar el libro que él escribió titulado: “Y vinimos a ti” donde cuenta detalladamente su testimonio como capellán, su historia y una guia de instrucciones para aquellos que son llamados al ministerio de capellanía. Disponible en Amazon.